martes, 1 de septiembre de 2009

"Dormir en la tempestad"

"Dormir en la tempestad"
Por Gab Pérez


Marcos 4: 35-41

Ojalá cada día pudieran leer el pasaje en la que se basa la reflexión y no sólo leer la reflexión.

En esta parte de la Biblia se nos narra cierto día, mientras querian "pasar al otro lado" (Mt. 4:35) les cayó una tormenta tal que casi hacía a todos perecer (Mt. 4:38) y los discípulos se asustaron tanto que pensaron que iban a morir por lo que tuvieron que despertar a Jesús para que calmara la tempestad. (Mt. 4:39)


Vamos a darle otra perspectiva al pasaje para entender una realidad de nuestra vida diaria y de igual forma seguir enfocados al tema de la fe.


En este pasaje lo que me llama mucho la atención es la actitud y la reacción de los discípulos y la actitud y reacción de Jesús.

A lo que quiero enfocarme en esta ocasión es a lo siguiente. Sabemos que Jesús contaba con discípulos que en algún tiempo fueron pescadores, entre ellos Pedro y Andrés (Mr. 1:16), Jacobo y Juan (Lc. 5:10) o sea el barco estaba lleno de "pescadores profesionales", a eso se dedicaron de toda la vida. Me imagino a los discipulos antes mencionados de entre 25 y 35 años y las profesiones en la antiguedad y sobre todo en la cultura judía se aprendían desde edad muy temprana. Si desde los 4 años ya andaban pescando, hablamos de aproximadamente 21 a 31 años de experiencia, y claro que la tormenta que vivieron no fue la primera en 31 años de "carrera pescadora", ellos sabian lidiar con cualquier tormenta. Por lo que creo firmemente que los discipulos antes de despertar a Jesús hicieron el intento de controlar la barca y sobrellevar la tormenta, haciéndose de toda su experiencia y conocimientos, metiendole "coco" y poniendo todas sus fuerzas en una situación que ya habían vivido infinidad de veces.

Por otro lado puedo imaginarme a Jesús cansado despues de una jornada de parábolas y milagros, ¡y como no! si tenía que lidiar con personas tan como nosotros, y encima batallar con la falta de fe en sus 12 discipulos. Yo creo que Jesús "tocando barca" se quedó profundamente dormido, y la tormenta fue tan fuerte que claro que tuvo que mover todo el barco a tal grado que con tanto relajo y grito de los discipulos "¡a babor!" a "¡estribor!", tuvo en algún momento que despertarse, y me imagino a Jesús abriendo los ojos volteando a su alrededor y pensando "Ah es una tormenta" y volviéndose a dormir.

¿Porqué se amedrentaron los discipulos? Por qué no pudieron recapacitar y decir, "no podemos perecer, Jesús no ha dado su vida como dice" o decir "Pero no hemos sanado a nadie, ni hemos convertido a nadie por nuestra predicación (Mr. 3:13-18)" "esto no puede ser el final". Si ellos hubieran pensado en el propósito de su llamado, no hubieran tratado de actuar en sus fuerzas; o hasta hubieran seguido el ejemplo de Jesús y quedarse dormidos también, o inclusive si los 12 se hubieran acordado de las palabras dichas por su Maestro (Mt. 18:19) y se hubieran puesto de acuerdo en reprender la tormenta, ¿no la hubieran reprendido?. Por eso Jesús les reprende y dice "¿Cómo no teneís fe?.

Jesús simplemente como estaba convencido de su propósito y de su razón de existir en la tierra, pudo ver la tormenta y volverse a quedar dormido, porque entendía y confiaba en que su Padre tenía que cumplir un propósito en Él, que su Padre era suficientemente poderoso para calmar esa y tempestades mucho más fuertes, por lo tanto ese no iba a ser el final; pudo realmente decir "En paz me acostaré y asi mismo dormiré; porque solo tu, Jehová, me haces vivir confiado" (Sal. 4:8)

Se puede levantar cualquier tormenta contra nosotros, pero si podemos recordar el propósito y las promesas de Dios recibidas justo en medio de la tormenta seremos capaces que en medio de cualquier adversidad:

1. Vivir confiados
2. Tener más fe después de la tormenta





Por eso David puede escribir, "Aunque un ejército acampe contra mi, no temerá mi corazón. Aunque contra mi se levante guerra, Yo estaré confiado" (Sal 27:3)

Tienes dos opciones, actuar como los discipulos y en medio de la tempestad de los problemas, la vida diaria, el maltrado y menosprecio que recibimos a veces, ver que los gandallas avanzan y uno que quiere hacer las cosas bien pareciera que retrocede, ver como el dinero no nos alcanza, de tratar de afanarte y querer controlar la situación en tus fuerzas, o dormir en la tempestad confiado de que Dios no ha cumplido su propósito en ti y te ha dado la fe para acallar cualquier tormenta, y que Él tiene el poder para sacarte de cualquier tempestad.


Pasaje para memorizar.
Salmos 46:10

"Estad quietos y conoced que yo soy Dios"

G - Bless!

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