Por Gab Pérez

Espero que esta semana pueda ser una de las mejores semanas de tu vida, ¿y por qué no? Tal vez pienses “para mi es difícil Gabriel
no sabes de mis problemas” y ¿eso qué? Tú no conoces de los míos y ¡vaya que tengo problemas!, pero porque centrarnos en los problemas si veíamos que tenemos un Dios que tiene dominio sobre cualquier tempestad. Así que espero puedas dejar de enfocarte en tu presente y quiero que te centres en el futuro prometedor que viene para ti, recuerda el presente y las adversidades del presente son tan sólo por un poco de tiempo (1 Pedro 5:10) es preparación para el futuro. Entonces alégrate porque si crees que tienes muchos problemas te puedo asegurar que es porque Dios tiene un propósito grande y especial para ti (Rom. 8:28). Asi que a pesar de todo, cualquier tempestad, circunstancia, problema laboral, existencial o amoroso te invito a que juntos esta semana seamos capaces de poder vivir conectados a Él.
Por favor lee detenidamente Juan 15: 1-8.
Hace aproximadamente 3 o 4 años, me encontraba en la ciudad de Soap Lake, Washington, había viajado tan lejos para realizar mis prácticas “semi profesionales” y así concluir satisfactoriamente mi carrera de ministro de alabanza. En un día común y corriente fui con el pastor a ayudarle a podar el jardín de uno de los familiares. Ese día tuve el gusto de por fin conocer y ver de cerca una vid la cual ya tenía fruto. Cortamos todo el pasto y en el momento de que me tocó darle a la vid su “podadita”, hubo algo que me sorprendió en gran manera; la vid tenía hojas verdes que estaban sobrepuestas en la vid, ¿no sé si me explique? O sea, ¡la vid tenía hojas verdes que en ningún momento estaban conectadas al tallo de la planta! Y una hoja que en ningún momento está conectada al tallo no recibe la savia y los nutrientes por lo que está destinada a secarse. ¿Cómo pues estaban verdes?. Había otras hojas que estaban conectadas al tallo de la vid pero se veían verdes con algo de café, o sea partes verdes con partes como secas. Hubo otras que estaban verdes conectadas a la vid pero sin fruto, y por último las hojas verdes conectadas a la vid con fruto.
Hasta ese día no comprendía porque Jesús en su parábola usó la vid, decía “por qué no un guayabo o una planta de tomate” pero ese día pude comprender. No tengo conocimiento de que ese suceso se dé en todas
las vides o solo haya sido esa, pero la realidad es que hay personas en que dan la apariencia de “estar siempre verdes”, de vivir piadosamente, de hablar muy bonito y sus vidas para nada están conectadas a la “Vid Verdadera”; no es que esté juzgando a nadie, pero la Biblia lo menciona en repetidas ocasiones, “por sus frutos los conoceréis” (Mt. 7:20) “el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto” (Jn. 15:5). Que des la apariencia en lo que haces y en donde te desenvuelves no te hace estar conectado a Dios, es necesario que en nuestra vida haya frutos pero no frutos de los que hagas alarde y nadie vea, ¡sino frutos que todos vean y no sea necesario hacer alarde!.
Las hojas verdes con partes secas son las personas que tomaron la decisión de conectarse a la Vid, y en sus vidas están en un proceso de alimentación de savia (Presencia de Dios) y nutrientes (palabra de Dios) y llegará el punto donde llegarán a ser completamente verdes hasta llegar a dar fruto que permanezca (Jn. 15:16) y que todos puedan ver.
La clave para esto la encontramos en el versículo 5, “Si permanecéis en mi”. Esto debe ser mucho más que un buen anhelo o pensamiento bonito. Debe ser lo que defina el rumbo de cada día que vivimos. El permanecer en Él debe ser cada segundo, de cada minuto de cada hora de las veinticuatro del día, debe ser cada día de los 365 días del año, pero no de 5 años nada más, ¡Sino por el resto de tu vida! En lo bueno, en lo malo, en lo peor, en lo excelente, en lo pésimo. ¡En todo tiempo! (Sal. 34:1, Sal 44:8)
Llegará un día en el que comenzarás a dar fruto y va a parecer, que los problemas se van a multiplicar. Te levantarás de la cama y tu pie descalzo se pegará en algún mueble, se te quemará el desayuno, tu plancha del cabello
explotará y tu cabello arderá en llamas, saldrás de tu casa sin desayunar, sin cabello y no va a prender el carro, querrás tomar el camión y no pasará ninguno, llegarás tarde a la reunión de trabajo con tus jefes, no funcionará el cañon para tu presentación; te harán firmar tu renuncia por lo que no te tocará dinero y no podrás pagar la mensualidad de tu casa, la cual el banco te quitará porque ya debes 5 meses. ¡mil cosas te van a suceder! Sentirás que te cuesta trabajo orar y leer la Biblia, sentirás que Dios ya se olvido de ti, que Dios te ha abandonado, surgirán dudas, en fin, sentirás que el mundo se vuelve en tu contra. Pero si Dios te habló el día de hoy ahora sabes que si empiezas a dar fruto, es necesario que seas limpiado para dar más fruto (Jn. 15:2). Esto implica que Dios removerá cosas, actitudes y/o personas de tu vida. Surgirán situaciones fuera de nuestro alcance e injustas. Pero a pesar de eso, si eres capaz de mantener tus ojos puestos en Jesús y permanecer en Él te darás cuenta que habrá valido la pena. Recuerda la promesa es: ¡Para dar más fruto!
¡Conéctate a Él, Permanece en Él, y juntos llevemos gavillas y gavillas llenas de fruto para su gloria!
Pasaje para reflexionar:
Habacuc 3:17-18 (Reina-Valera 1960)
“17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;
18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación”
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